Desaliento adolescente, sexo depravado en sótanos de la clase alta, el caos como vía de escape y una historia que se empeña en destruirse a sí misma. Estos son los ingredientes de la ópera prima del joven escritor Gabriel Torrelles —editor en jefe del semanario urbe hasta 2006— y la primera novela que Libros Urbe edita en casi una década, ahora con la promesa de mostrar una radiografía descarnada de la angustia adolescente del nuevo milenio. Bienvenido a Peor que tú.
Escrita tras la obsesión del autor por elaborar el retrato de una generación que creció rodeada de internet, de globalización, de blogs y pornografía gratuita las 24 horas del día, Peor que tú narra la historia de una juventud que con todas esas herramientas a su disposición, prefiere aislarse con audífonos de una realidad que no le interesa y refugiarse dentro de una ficción en la que todo es permitido, incluso lo más sórdido, y en especial, no crecer.
Pero Peor que tú no sólo pretende contar el devenir de esa juventud desencantada que los adultos se niegan insistentemente a ver. También es una reflexión poética e íntima, en clave de rock & roll, que bajo el disfraz de una novela gótica y desesperada, desnuda con brutal honestidad el proceso de la escritura y el cruel enfrentamiento que siempre se da entre una obra que se niega a convertise en producto y el creador que intenta domesticarla.
Gabriel Torrelles, discípulo confeso de autores como el estadounidense Chuck Palahniuk y el español Ray Loriga, se atreve a experimentar con la estructura de su novela y con el narrador, a irrespetar a los grandes escritores del boom latinoamericano de los sesenta e incluso a utilizar al propio lector como protagonista sin pedirle permiso. Lo hace para incomodar, para provocar. Y lo peor es que lo consigue.
“No escribí Peor que tú para revolucionar la literatura. La verdad, creo que los jóvenes ya estamos bastante cansados de cualquier revolución. La novela se ha ido haciendo a sí misma con un fin muchísimo más modesto: condensar en sus páginas una voz que grita siempre, pero que lo hace en secreto, en los cuartos de los chicos que aún insisten en cuestionarlo todo y no dar nada por sentado, mientras los adultos siguen sin enterarse. Ellos, los chicos, sabrán qué buscar en Peor que tú y lo harán con la sonrisa de un gato que tiene acorralado a un ratón. Sus padres se horrorizarán, como siempre, lo olvidarán, como siempre, y al final, también morirán, como siempre. Y entonces es cuando para mí por fin esta novela habrá terminado de escribirse”, dice con cinismo el joven escritor, quien recientemente fue seleccionado para la III Semana de la Nueva Narrativa Urbana a llevarse a cabo del 21 a 25 de abril de este año.
La revista más vendida del país sigue impulsando la literatura erótica. Luego de convocar exitosamente en dos oportunidades a escritores y aficionados a inscribir relatos eróticos en el concurso literario “Sexo para leer”, urbe bikini, la revista más vendida del país, edita su primera colección de relatos eróticos bajo el nombre de Sexo a 62 manos.
Los mejores relatos eróticos de la primera edición del concurso “Sexo para leer”, escogidos por un excelente y licenciado jurado conformado por el reconocido periodista y actual editor en jefe de la revista Exceso, Boris Muñoz; la afamada editora venezolana radicada en EE. UU, Karlinda Hernández, el ganador del concurso Letra erecta, Gustavo Portella y el joven periodista y editor Juan Pablo Fernández-Feo; se convierten en un libro de colección.
El curioso nombre de la colección se debe a que el libro concentra el trabajo literario de 31 escritores que exponen sus diversas formas de aproximarse al tema sexual, confeccionando 35 textos repletos de un imaginario erótico y poético que elevan la líbido de hasta el más sereno, parco y abstemio lector.
Sexo a 62 manos junto a Peor que tú, forma parte del regreso editorial de Libros Urbe, que desde que editó Pin Pan Pum (Alejandro Rebolledo, 1998) no había sacudido el cosmos de las letras venezolanas.
Con este lanzamiento, Libros Urbe promete nuevas entregas editoriales que seguirán marcando la pauta y regalando provocación, descaro y conmoción.
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